Entre la multitud

Noviembre, 2019


Salgo de la pequeña habitación en la que vivo desesperada por estar entre esas cuatro paredes sin hacer algo. Estar ahí mirando al techo me haría pensar y es lo que menos quiero. Sin ir a verme siquiera al espejo tomo mis llaves junto a un poco de dinero y salgo. Es la 1:00 de la tarde y el sol está resplandeciente, pero muy poca calor siento.
     Tomo el autobús que se dirige al centro de la ciudad, no me haría mal distraerme un poco, mantener ocupada mi mente en algo que no me afecte o mantenerla en blanco. Llego y me siento en una banca desocupada, el sol sigue igual pero comienza correr a mucho aire, me canso después de un rato y me pongo de pie. 
     Comienzo a caminar sin rumbo alguno, solo camino, cruzo la calle junto a muchas personas a mi lado, y al hacerlo se dispersan y nuevamente camino sola. Sin darme cuenta llego a un lugar con muchísimos puestos por el día festivo, muchísimas personas y música proveniente del mariachi por acá. Camino entre la multitud mirando para todos lados, compro un helado a pesar del clima al que no estoy acostumbrada y cruzo la calle que me encuentro al salir de todo ese gentío, hay un altar que capta por completo mi atención con pocas personas alrededor así que me siento frente a éste.
     Personas pasan de un lado a otro, algunas se sientan, otras se van. Varias van acompañadas y se toman fotos muy sonrientes, muchas son familias, otras van sin compañía alguna como yo, viéndose pensativas, mirando al suelo o a un punto incierto, haciéndome preguntar por lo que pasa en sus mentes. Tal vez esperan a alguien y las veo así porque quiero pensar que no soy la única en ese lugar que realmente no tiene a nadie ni perro que le ladre al llegar a "casa". Esa no es mi casa, y al dirigirme a ella cuando hablo o tengo que dar referencia a alguien de hacia dónde me dirijo, no le llamo casa, porque no se siente así.
     Doy un bufido mientras me pongo de pie, se suponía que había salido para distraerme de cualquier pensamiento que me recordara lo miserable que me siento, me veo obligada a caminar entre la multitud nuevamente ya que no conozco del todo el lugar y al salir de los empujones, gotas comienzan a caer, el cielo oscurece cada vez más por las nubes.
     Genial, el clima al parecer busca ponerme aun más mal, veo por la ventana del autobús de regreso llover fuertemente, no es mi casa, pero después de todo, termino regresando ahí, donde como y duermo, pensando todas las noches en que cada día que pasa es uno menos para volver a casa, a esa casa que sí se siente como tal.

Comentarios

  1. No puedo pensar en palabras de consuelo justo ahora, pero puedo decir que eres muy valiente y admirable.
    Gracias por compartirnos tus sentimientos, así puedo saber un poco más sobre ti.

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